El Blog de Laura Mateo Catalán

El escaso control de lo que nuestros hijos hacen en internet, un tema realmente preocupante

control hijos en internet es la excepción a la regla

Desde hace ya varios años vengo realizando, de la mano de las UPCCAS Unidad Prevención Comunitaria de Conductas adictivas, charlas para diferentes cursos (desde 6º de primaria hasta bachiller) en diferentes poblaciones de la provincia de Alicante en las que hablamos de adicciones tecnológicas, principalmente adicción al móvil, internet, redes sociales, videojuegos y juegos de azar. Gracias a la experiencia y al contacto con todos estos jóvenes a lo largo de los años, consigo estar al día y poder medir, in situ y de forma real, cómo los más jóvenes usan la tecnología, cúantas horas les dedican o qué control tienen sus padres sobre ello, por ejemplo. Me preocupa cada vez más preguntar en clase, una tras otra, sobre todo en los primeros cursos de la ESO, por si tienen un horario marcado, situaciones en las que no usar su móvil o las redes y un número máximo de horas asignadas al uso de pantallas. Muy lejos de lo deseable, la amplia mayoría de los chicos que forman las aulas, me cuentan que no tienen ninguna limitación, sino que hacen un uso según ellos consideran y que, incluso, están usando el móvil todo el tiempo que no hacen otra cosa como estar en clase o hacer los deberes. En un curso como 6º de primaria todavía encuentro algo más de control, unido a que es el año crítico en que ellos comienzan a tener móvil (que no es suyo, por cierto, esto ha de quedarles muy claro, es un préstamo y lo puedo acompañar en su uso, es mi deber hacerlo como padre o educador). En este curso, todavía tienen normas y más control. Pero en 2º de la ESO, por ejemplo, veo, clase tras clase, que el control es la excepción. De hecho, los alumnos que lo tienen se avergüenzan, incluso, de admitirlo (es posible que haya alguno más de los que lo admiten pero, aún así, no son la norma sino la excepción). Me parece muy peligroso y bastante arriesgado por parte de los padres no marcar unos límites a sus hijos en el uso de la tecnología, tanto en horarios como en contenidos, ver con ellos qué es seguro y no es seguro hacer, etc. Fruto a veces de creer que ellos manejan mejor que nosotros estas herramientas nos olvidamos de que, técnicamente es posible que lo hagan, pero a nivel de sentido común hemos de aportarles y enseñarles mucho. Y la sombra de las adicciones tecnológicas planea sobre las cabezas de nuestros hijos y alumnos, planea sobre los más jóvenes que acaban usando las redes sociales, el móvil o los videojuegos, muchas más horas de las recomendadas por la OMS o asociaciones pediátricas de todo el mundo, que podéis ver en esta tabla que os dejo a continuación. El revuelo que se monta en las clases cuando les digo que no deberían usar más de 2 horas diarias las “pantallas” es increíble. Y lo es porque ellos creen que con ese tiempo no tienen para nada y están mucho por encima del mismo, sobre todo los fines de semana. Partiendo de datos reales que veo en el aula, me preocupa bastante este tema y seguiré escribiendo sobre ello para intentar ayudar a los padres a conocer pautas o cómo fijar estos límites. Es vital, no sólo por la adicción, que también, sino por otros problemas que nuestros hijos pueden desarrollar en internet como el ciberbulllying, grooming, sexting, etc. De ello hablaremos en próximos artículos. Puedes suscribirte al blog para no perderte nada si consideras que este tema es interesante. Yo, como te decía, no creo sólo que sea interesante, creo que es vital que empecemos a intervenir en este tema, desde ya. Si tienes dudas te invito a preguntar o a contar tu experiencia. Estaré encantada de responder a los comentarios.

Sí, así es, la tecnología está pensada para crear la máxima adicción posible

Es bastante directo el título de este artículo, pero a rasgos generales, sí,  así es. Y he querido incluir la “tecnología” porque quiero que incluya y haga referencia tanto al móvil como a videojuegos, internet o redes sociales. Desde hacer varios cursos he tenido la oportunidad de poder realizar charlas en diferentes institutos y colegios, en distintas poblaciones de la provincia y para diferentes grupos, desde 6º de primaria, pasando por la ESO y llegando hasta Bachiller. Estas charlas tienen diferentes vertientes pero todas ellas rondan alrededor de internet, redes sociales y “nuevas tecnologías” y las dificultades a las que nos podemos enfrentar en estos medios, incluyendo la adicción como una de las importantes dificultades que encontramos, cada vez en más cantidad y en perfiles más y más jóvenes. Iremos hablando de varios de estos aspectos pero en este caso nos centramos en la adicción y en cómo esta se potencia a la hora de diseñar diferentes aspectos tecnológicos. Tomemos como ejemplo el móvil, videojuegos y redes sociales, aunque podríamos ampliarlo a otros ámbitos que no me gustaría olvidar. Ya es bastante relevante y revelador que las grandes figuras tecnológicas de Sillicon Valley hayan comentado en varias ocasiones que no permitían o permiten a sus hijos usar la tecnología o incluso sus propios inventos (el iphone en el caso de Steve Jobs, por ejemplo). De hecho, muchas de estas personas que trabajan en estos ámbitos llevan a sus hijos a colegios tradicionales donde no se usa la tecnología para aprender. ¿Qué saben más que nosotros que les lleva a tomar estas decisiones? Pues saben que detrás de la creación de aplicaciones, del diseño de redes sociales y de videojuegos se esconde un estudio exhaustivo y una investigación que permita que los usuarios pasen el máximo tiempo posible “enganchados” a estos dispositivos o aplicaciones. ¿Por qué quieren que estemos usando estos dispositivos o aplicaciones? La respuesta es fácil. Porque es un negocio para ellos. Y no un negocio cualquiera, sino uno que mueve grandes cantidades de dinero. Cuanto más tiempo estemos, más posibilidades tenemos de estar expuestos a la publicidad en las redes sociales o aplicaciones, más cerca de comprar o de pinchar para que Facebook y compañía sigan sumando ganancias. Esto sin mencionar lo que pueden estar ganando con nuestros datos, lo que ya hemos visto que ha causado problemas en varias ocasiones a este gigante de las redes sociales. Las redes sociales, aplicaciones, móviles, videojuegos… son un negocio. Les insisto mucho en ello a los jóvenes que creen que se han creado para que ellos tengan ocio o se diviertan. No es así, los intereses son otros. Por este motivo, se estudia cómo darnos las recompensas, cómo diseñar las aplicaciones para conseguir su objetivo de que nos conectemos cada vez más, necesitemos esos refuerzos, nuestro cerebro encuentre su recompensa… pero esto realmente no nos hace sentir bien sino todo lo contrario. Sería muy extenso hablar de los efectos en nuestro cerebro y en nuestro desarrollo de estas aplicaciones y dispositivos, mejor lo trataremos en un nuevo artículo porque los estudios están desvelando, cada vez más, que a los jóvenes no les beneficia para nada esta exposición, sino todo lo contrario. Ahora, párate a pensar en los videojuegos, por ejemplo. Muchos de ellos te aportan pequeñas recompensas diarias, están diseñados para atraer y excitar a nuestro cerebro, además de que muchos no tienen fin, sino que podemos jugar pantalla tras pantalla y, además, si no lo hacemos con cierta frecuencia, podemos perder nuestra posición de poder, por ejemplo. Al igual que los videojuegos me he encontrado otro tema que parece ser bastante recurrente entre los jóvenes y que incluso Netflix está empezando a estudiar. Se trata de los “devoradores de series” que son capaces de ver una temporada entera en un día o en un fin de semana. Cuando lo comentamos en clase suelo encontrar muchos casos de jóvenes de 14 o 15 años que me comentan “pues claro”, como si fuese lo más natural del mundo. Y hay tal oferta actualmente que esto podría traducirse en horas y horas de consumo de diferentes series. Si les unimos otras aplicaciones, videojuegos, móviles, pantallas… incluso los propios jóvenes son muchas veces incapaces de calcular cuánto tiempo realmente pasan al día “conectados” (que implica su «desconexión» con la realidad, por otro lado). Incluso he llegado a ver casos de personas que ven las series al doble de velocidad para poder ver más, consumir más… Esto ya no se hace por el placer de ver una serie, por querer disfrutarla, sino por el hecho mismo de consumir. Sin duda, es un tema que merece especial estudio y sobre el que iré publicando más información. Poner “un grano de arena” en la prevención de esta y otras dificultades que pueden traer las tecnologías a nuestra vida es una tarea que creo importante. También es importante usar el blog para ello. Como siempre, os invito a dejar comentarios, preguntas, puntualizaciones. Y también, si os apetece, qué temáticas os gustaría que tocase relacionadas con este tema tan relevante y, desgraciadamente, de tanta actualidad.