El Blog de Laura Mateo Catalán

Cómo puedo ser más productivo

La productividad es una habilidad que aporta muchos beneficios a quien la domina. La buena noticia es que la podemos trabajar y mejorar, introduciendo nuevos hábitos que nos facilitarán alcanzar los objetivos, de la forma más eficiente posible. Pero la productividad no sólo la debemos trabajar en nuestro día a día profesional, sino que está presente en cada uno de los ámbitos de nuestra vida. Tal y como indica esta infografía, puede estar presente en la tecnología, nuestro cuerpo, nuestra programación diaria, comida, mente o incluso en nuestras ropas. Algunos consejos sencillos para lograr ser más productivos en estos diferentes ámbitos son: Tecnología: Limita las respuestas y los email que envías (cuantos más envíes, más recibirás). Elimina las alertas. Que te interrumpan este tipo de mensajes te hace perder mucha productividad. Si puedes olvida el teléfono y concéntrate totalmente en tu tarea. Usa atajos de teclado. Evita los correos en cadena en los que al final nos perdemos sin arreglar nada. A estos consejos añadiría hacer un uso adecuado y productivo de las redes sociales. Pon un horario para consultarlas en vez de estar entrando constantemente para revisar actualizaciones. Cuerpo. Maneja la ansiedad y el estrés. Una buen consejo es hacer ejercicio: corre, nada, baila (y disfruta). Duerme más (y mejor). Descansa para recargar energías (gracias a la infografía descubro que siesta es nap en inglés… 😉 ) Programa. Haz lo fácil primero. Prioriza una tarea por día. Introduce rutinas para agilizar tareas repetitivas (lo que no quiere decir que te instales en tu zona de confort) Evita las reuniones salvo que sean decisivas. Mejor hecho que perfecto (lo que quiere decir ¡¡¡Empieza ya!!!) Ropa. Puedes definir qué ponerte. Es un buen hábito dejar preparada la ropa que nos pondremos el día siguiente. Usa tejidos inteligentes. Lleva algo que te puedas poner en cualquier ocasión. Dona o elimina la ropa que ya no uses (esto que nos cuesta tanto hacer…) Planes. Visualiza tu producto final. Empieza antes de sentirte bien. Esto es como el huevo y la gallina, si te pones en acción o haces cómo que estás bien, acabarás por estarlo. Tomar decisiones es ser productivo. Si no puedes escribir en ese momento, grábalo. Si lees algo útil, escribe al autor y díselo. Alimentación: Rutiniza tu dieta (esto puede ser difícil con la suerte que tenemos respecto a nuestros alimentos). Come sano. Negocia un menú diario o tira de comida preparada para ganar tiempo (o planifica tus tiempos, para preparar alimentos. Una buena idea es cocinar para varios días en un mismo momento, ya que te pones… ). Mente: Ten en cuenta la regla 80/20. El 20% de tu trabajo determina el 80% de tus resultados (Principio de Pareto).  Pon el foco en lo importante, que no es lo mismo que urgente. Ten claro el resultado incluso antes de empezar. Lee mucho, buenos libros que te inspiren. Un buen consejo es leer biografías de otros que han logrado lo que deseamos, aprenderemos mucho!!! Elimina decisiones que no tienen importancia. Aprende a priorizar. Trabaja tu asertividad. Muchas veces decir «no» a algo hace aumentar tu productividad. No podemos llegar a todo. Comienza. Ya irás mejorando. El tiempo es tu mayor tesoro. Espero que estos apuntes os ayuden un poco a ver formas de ganar productividad. Aquí os dejo la infografía original 😉 Foto: Flickr, nrbelex, creative commons

Procrastinación, enemiga de la productividad. ¿Qué tipo de procrastinador eres?

No he podido evitar compartir esta guía con vosotr@s en la que se reflejan diferentes perfiles de «procrastinador». Desde un tono de humor nos hace reflexionar sobre nuestras formas de enfrentarnos a las tareas y a la vida en general. Todos hemos dejado para más adelante alguna tarea que no nos gusta o no nos apasiona hacer. El problema suele venir cuando, lejos de desaparecer, esta tarea se va complicando y cada vez nos cuesta más realizarla. Sin duda esta procrastinación que en la wikipedia se describe como un síndrome que evade responsabilizarse posponiendo tareas a realizar  y que puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a su cometido, es uno de los grandes enemigos de la productividad.  Intento realizar las tareas y organizarme lo mejor posible, para ello utilizo la herramienta Wunderlist, por ello me he identificado un poco con el procrastinador «creador de listas», una cosa es apuntar tareas y otra muy distinta llevarlas a cabo y organizarse correctamente. Sé que he avanzado en este tema y que me organizo mejor, ganando en productividad y eficacia, en parte gracias a lo aprendido en el Máster en Desarrollo de Directivos y Emprendedores que cursé en la última edición. Sin enrollarme más, os dejo con la infografía. Espero que, como a mi, os haga pensar, reflexionar y luchar contra esta práctica, que nos dificulta el día a día y no trae más que problemas. ¿Con cuál de estos procrastinadores te identificas más?

Blogs y otras herramientas que te ayudan a encontrar empleo y a crecer profesionalmente.

Ya sé que el momento en el que vivimos no es el mejor por el que hemos pasado pero he querido ver, en todo esto, siempre la parte positiva y constructiva. Cada día nos inundan noticias negativas y pesimistas que a mi entender no nos servirán para salir hacia adelante, ni para mejorar o esforzarnos. Existen muchas razones para ser optimistas, mirar hacia adelante e intentar crecer, viendo la crisis como oportunidad.

7 razones por las que mi negocio tiene que estar en Redes Sociales

Muy a menudo escucho decir a personas que tienen pequeños o medianos negocios que no saben si tienen que estar en Redes Sociales. Es muy importante estar, por ejemplo, por las siguientes razones: 1. Millones de personas forman parte de las Redes Sociales. Mi producto siempre estará visible para todo el mundo. Más de 900 millones de personas en todo el mundo utilizan Redes Sociales.

El síndrome de la felicidad aplazada.

Vivimos en un mundo que gira a gran velocidad,  nuestro día a día está lleno de múltiples tareas que realizamos a toda máquina. Nuestras obligaciones no nos dejan descansar, y para atenderlas, tendemos a aplazar lo que de verdad importa o nos apetece hacer.