Decálogo de uso saludable y responsable de Internet y Redes Sociales

En este vídeo puedes ver el contenido del post, y también escrito a continuación:

En las diferentes sesiones que imparto para colegios e institutos, en diferentes rangos de edad, trabajamos sobre las oportunidades y amenazas que nos ofrecen, actualmente, internet y las redes sociales. Fruto de esa experiencia, que ahora estamos desarrollando también con padres y educadores, establecemos un decálogo básico que nos ayuda a definir algunas recomendaciones para que el uso que hacemos de estas herramientas, que cada vez están más presentes en nuestro día a día, sea el adecuado y nos pueda aportar beneficios, alejando los riesgos que, desafortunadamente, son bastante comunes y habituales y que vienen asociados a un uso incorrecto de las plataformas.

Cuando, ya hace unos años, comenzamos con estas charlas, el discurso era hablar de que, internet y las redes sociales, no eran positivos ni negativos por sí mismos, sino que el resultado a obtener viene marcado, en amplio grado, por el uso que hacemos de ellos. Aunque esto sigue siendo vigente hemos visto, no obstante, que en ciertos aspectos sí que pueden llegar a tener un cierto grado negativo, por ejemplo, en cuanto a adicción se refiere, puesto  que estas herramientas están creadas para conseguir enganchar a la gente, porque son negocios que aportan muchos beneficios e interesa que los usemos el máximo tiempo posible, como ya comentábamos en un artículo anterior.

Aún así, saber usarlos bien, tener límites y otras recomendaciones que veremos a continuación, puede ayudarnos a encontrar más beneficios y menos problemas:

1. Sé crítico

La realidad actual nos obliga, en mi opinión, a ser más críticos que nunca.

Rodeados como estamos de información, con todos esos datos que recibimos a través de redes o en internet, hemos de ser capaces de filtrar y saber diferenciar la información real de la que no lo es, la adecuada de la que no. Mucho oímos hablar de Fake News, cada vez más presentes en nuestro día a día. Lo vemos a diario, noticias malintencionadas, falsas, que muchas personas siguen difundiendo sin fundamento y sin una comprobación de la fuente que la promueve.

Que internet haya democratizado la información tiene cosas buenas, puesto que da voz a todas las personas y esto puede ser positivo, siempre que haya en ello un espíritu crítico y buenas intenciones. Sin embargo, también tiene sus riesgos y esto nos obliga a ser mucho más críticos con la información que recibimos, a saber filtrar y a no continuar cadenas que son dudosas o directamente falsas.

Las recomendaciones en este caso se refieren, sobre todo, a buscar la fuente de la información, comprobar su veracidad y no compartir cosas que no aportan, que son falsas o que pueden hacer daño a otros.

Aporta tu sentido común y, ante la duda, no publiques.

2. Cuida tu privacidad

Aunque una vez enviado un contenido nada asegura tu privacidad, aunque la tengas restringida, es muy importante ajustarla para que puedes intentar controlar qué personas ven tus contenidos.

Revisa los ajustes y marca la máxima privacidad, aunque, si no quieres que algo se acabe viendo donde no lo deseas, no lo publiques.

Presta especial atención a no compartir datos personales, ubicación, ni datos sensibles como las contraseñas, por ejemplo.

3. Controla el tiempo

La experiencia en las sesiones nos dice que se supera, con mucho, el tiempo adecuado de exposición a las redes sociales. Además, también nos indica que la excepción es que los chicos y chicas tengan límites de tiempo o, incluso, se use con ellos herramientas de control parental. Normalmente nos comentan que tienen pocos límites y que son ellos, desde edades muy tempranas, quienes autogestionan el tiempo de uso, sin unos horarios marcados y firmes.

Partiendo de que los expertos como la OMS marcan que no deberían superarse las 2 horas diarias frente a las pantallas y que la realidad nos dice que son muchas más las que las están usando, deberemos marcar situaciones básicas en las que no usarlas (mientras comemos, a la hora de ir a dormir, a las horas de clase, en los desplazamientos y en otras situaciones de índole social).

Lo recomendable, por parte de los educadores y también como autogestión, intentando negociar con ellos límites claros y pactados, es tener una limitación horaria, momentos en los que no nos habremos de conectar y planificación de otras tareas relevantes, que deben ser incompatibles con el uso del móvil, internet, las redes o los videojuegos.

4. Respeta a los demás

La empatía, la etiqueta y el respeto son valores y necesidades que hemos de tener en todos los ámbitos, también en el digital. Parten de la vida pero se extienden hacia lo que se ha dado en llamar netetiqueta.

De forma curiosa parece que nos atrevemos a más o respetamos menos en los medios digitales. Estamos cansados de ver mensajes violentos o agresivos en la red, parece que nos identificamos menos con los demás y que nos ponemos menos en su punto de vista, lo que hace que creemos contenidos, o los compartamos, sin que estos aporten nada de positivo.

Entre todos debemos hacer internet un lugar mejor, está en nuestra mano hacerlo y debemos trasladar la importancia del respeto y de ponerse en el lugar del otro, no compartiendo contenidos que puedan dañar y que no aporten nada positivo.

5. Controla qué dice la red sobre ti

Todos y cada uno de nosotros vamos creando y conformando en la red algo que se llama identidad digital.

Debemos conocer y controlar, en la medida de lo posible, qué imagen estamos transmitiendo. Esto podemos saberlo de forma sencilla haciendo búsquedas sobre nosotros en internet, para conocer qué datos se obtienen sobre nosotros y si podemos hacer algo para cambiar esta identidad.

Además, no debemos olvidar que las redes sociales posicionan, y mucho, en buscadores como Google, sobre todo si tenemos los perfiles públicos, por lo que es importante saber qué publicamos y qué efecto puede tener, ahora o en el futuro, en diferentes ámbitos de nuestra vida personal y profesional.

6. Mantén tu seguridad

Desde tener instalado un buen antivirus, hasta controlar las páginas seguras sobre todo si vamos a poner datos personales, pasando por no dar permisos a aplicaciones si son innecesarios o tapar las cámaras web cuando no las estamos usando. Existen muchas formas de mantenernos seguros en internet. Algunas son tan básicas como cerrar nuestras cuentas y no recordar contraseñas cuando nos conectamos desde otros equipos o no entrar en páginas donde compartamos datos privados si accedemos desde un wifi público.

7. Programa tus conexiones

La primera y básica recomendación cuando queremos controlar y mantener a raya el tiempo en internet es programar horarios de uso. Usando un calendario básico podemos organizar las tareas y establecer cuándo usaremos las redes e internet, salvo en casos profesionales, para poder ser nosotros quienes establezcamos el control.

Conocer nuestros horarios de uso, desde los ajustes del móvil de tiempo de uso o a través de herramientas como Quality Time también nos ayudará a saber la realidad del uso que hacemos y su evolución.

Sorprendentemente observamos, en los perfiles más jóvenes, que existe un escaso control parental y fijado de horarios lo que no favorece establecer horarios saludables y promueve que se pueda llegar a un abuso o, incluso, una adicción.

8. Haz otras actividades

Uno de los síntomas de la adicción puede ser que la persona acaba abandonando otros hábitos o actividades que hasta ese momento realizaba, las sacrifica por poder estar más tiempo conectado a aquello que está “enganchado”.

Promover la realización y el no abandono de otras actividades incompatibles con el uso del móvil, redes, internet o videojuegos puede ser un factor de protección contra la adicción.

9. Fórmate

Fórmate e infórmate sobre cómo funcionan las redes, sobre los cambios, sobre cómo hacer un buen uso de internet. Es un tema en el que no debemos dejar de formarnos, siempre hay cosas que aprender.

10. Pide ayuda

Si la necesitas, pídela.

Esta recomendación la hacemos en las sesiones con los más jóvenes que, a veces, usan la privacidad para protegerse de sus padres, por ejemplo, sin tener en cuenta los riesgos que asumen por vergüenza o por miedo de posibles prohibiciones futuras.

En internet podemos encontrar situaciones que nos pongan a prueba y ante las cuales no sabemos cómo responder, pedir ayuda a un profesional, un adulto o educador, nos puede ayudar a salir con éxito de un problema o de una situación que no sabemos resolver.

Se trata de recomendaciones básicas pero no por ello menos importantes que espero que os sirvan de guía para hacer un uso más seguro, adecuado e responsable de internet. Si todos ponemos nuestro granito de arena haremos de internet un lugar mejor donde compartir más oportunidades y menos amenazas.

Espero que este contenido te resulte útil. Si quieres contactar conmigo deja tu comentario o escríbeme a lmateo@ua.es

No comments yet.

Deja un comentario