El análisis DAFO como herramienta de autoconocimiento y de marca personal
Ya hemos hablado en ocasiones anteriores en el blog sobre la importancia fundamental de conocerse a uno mismo y hemos expuesto herramientas que nos ayudan a hacerlo, así como una sencilla como la rueda de la vida. En esta ocasión toca hablar de otra herramienta de la que supongo que habréis oído hablar y que se utiliza muy a menudo a nivel de empresa, sobre todo en las primeras fases de creación de una empresa, para valorar los puntos fuertes y débiles de la misma. No sólo nos servirá para conocernos sino que será una gran herramienta para calcular riesgos si queremos trabajar con nuestra marca personal o, incluso, lanzar una idea al mercado o trabajar como freelance. Pero esta no es la única utilidad de esta herramienta que se conoce como DAFO, sino que también podemos aplicarla a nosotros mismos para que nos ayude a conocernos un poco más profundamente y a tener en cuenta de una forma más objetiva nuestros puntos fuertes y débiles. Pero, ¿qué es el DAFO? El DAFO también se conoce como FODA y es una metodología que nos permite estudiar la situación de una empresa o proyecto desde varios puntos de vista, tanto internos (Debilidades/ Fortalezas) como externos o del entorno (Amenazas / Oportunidades). Por tanto la se trata de siglas que corresponden a estas cuatro palabras Debilidades/ Amenazas /Fortalezas/ Oportunidades. El procedimiento de uso es muy sencillo. Se trata de indicar, en una matriz cuadrada, información sobre nuestras debilidades o fortalezas (aquí se refiere a características internas, qué puntos fuertes y débiles tenemos) y datos sobre amenazas y oportunidades (el entorno nos ofrece posibilidades o puede llegar a ser un obstáculo). Dicho análisis, como hemos comentado, se viene realizando para empresas, pero es muy útil también para trabajar tu marca personal y conocerte un poco más, sabiendo qué te define y qué te facilita / dificulta la consecución de tus objetivos planteados. ¿Cómo utilizar el DAFO en tu marca personal? Se trata de buscar un lugar tranquilo y dibujar esta matriz. A partir de ahí deberás cumplimentar los diferentes apartados con los datos sobre ti mismo y tu entorno que consideres necesarios e importantes. Recuerda apuntar todo lo que se te ocurra, intenta no pensarlo demasiado y no «bloquear» ideas. A todos nos cuesta asumir puntos débiles y también nos cuesta encontrar puntos fuertes, pero debes trabajar en ello para obtenerlos de una forma objetiva, sin intentarnos juzgarnos demasiado. Algunas preguntas que pueden ayudarte a definir estos puntos: Debilidades ¿Qué se puede evitar? ¿Que se debería mejorar? ¿Qué puntos son los que me dan más problemas? ¿Qué características son percibidas por los demás como mis debilidades? ¿En qué momentos o circunstancias me encuentro más débil y quiero mejorar? ¿Qué factores internos están dificultando que alcance mis objetivos? Amenazas ¿Qué obstáculos externos pueden dificultar que alcance mis objetivos? ¿Qué hacen mis competidores? ¿Qué problemas puedo encontrar en mi sector o en mi ámbito de actuación? ¿Cuáles son los problemas que puedo encontrar a la hora de desarrollar mis objetivos? Fortalezas ¿Cuáles son mis puntos fuertes? ¿Qué hago mejor que los demás? ¿Qué me distingue de los demás? ¿Qué ventajas aporto que no aporta otro? ¿Qué sé hacer mejor? ¿Qué me gusta hacer? ¿Cuál es mi pasión? ¿Qué consideran otros que es mi fortaleza? Oportunidades ¿Qué circunstancias externas están favoreciendo que me desarrolle personalmente? ¿Qué acciones del entorno me benefician o permiten que tenga más visibilidad? ¿Qué necesidades tiene mi sector que yo pueda satisfacer? ¿Qué acciones van a permitirme que mejore mi adaptación al entorno? ¿Cómo mejorar a partir de esta herramienta? Analiza lo obtenido y piensa cómo puedes mejorar esos puntos no tan positivos o cómo sacar partido de tus fortalezas. ¿Cómo empiezo? Toma papel y lápiz y hazlo ya. Puede parecer difícil pero no lo es tanto. Además, poco a poco lo irás perfeccionando. ¿Te imaginas convertir una debilidad en fortaleza? Puedes hacerlo si lo detectas y trabajas en ello. Espero que esta herramienta tan sencilla y potente te sirva de utilidad en adelante.
La rueda de la vida como herramienta para el autoconocimiento y el alcance de objetivos
Ya he escrito previamente en mi blog sobre autoconocimiento. Aunque muchas personas puedan pensar que no es tan importante conocerse a uno mismo, creo que es algo fundamental para enfrentarnos a cualquier objetivo o iniciar cualquier acción en nuestra vida. Cuando imparto formación sobre Búsqueda de empleo siempre dedico una parte del tiempo invertido en el curso a hablar sobre el establecimiento de la estrategia y los objetivos. Es importante pensar qué queremos conseguir, no sólo establecer de forma genérica que queremos lograr un trabajo. Saber a qué queremos dedicarnos, cuáles son nuestros puntos fuertes y los no tan fuertes, qué empresas son a las que queremos optar, qué contactos son importantes para nuestra estrategia, qué posibilidades tenemos de ganar visibilidad y lograr los objetivos, son pasos importantísimos que hemos de plantearnos para lograr el éxito en lo que deseamos lograr. En este sentido el autoconocimiento sigue ocupando un lugar destacado ya que, si no nos conocemos y sabemos qué objetivos tenemos personal y profesionalmente, difícilmente acabaremos alcanzándolos. Una herramienta muy sencilla que me gusta trabajar y que ofrece mucha información (y sobre todo hace reflexionar a quién la utiliza sobre sus áreas de mejora) es la rueda de la vida. Esta herramienta se basa en valorar del 1 al 10 diferentes habilidades según lo que consideremos que dominamos esa aptitud en concreto. Una vez valoradas, deberemos unir con líneas las diferentes puntuaciones. La interpretación de los resultados de la rueda es sencilla, cuanto más equilibrada nos aparezca dicha rueda, más equilibrada será nuestra vida (profesional, en este caso). Como en una rueda normal, si esta no tiene un aspecto muy circular, sufriremos bloqueos y nos costará mucho avanzar. Esta metáfora se aplica al dibujo resultante en el ejercicio, si nuestra rueda está «dentada» porque nos hemos autoevaluado de forma muy baja en algún aspecto, difícilmente podremos avanzar en nuestros objetivos. Párate a pensar si la rueda que ha resultado de tu evaluación echaría a andar si la intentases girar. ¿Crees que giraría y avanzaría sin problemas si lo hicieses? ¿Qué podemos hacer? Reflexionar y trabajar en esas habilidades que necesitamos reforzar para seguir avanzando profesionalmente. La rueda de la vida nos da muchas posibilidades y que podemos medir diferentes variables, indicando las mismas en cada uno de los puntos reflejados en el ejercicio. Otra opción es valorarnos a nosotros mismos y que también nos valoren otras personas en esas mismas habilidades, para ver posibles diferencias entre como nos valoramos a nosotros mismos y como nos valoran otras personas. De esta forma podemos detectar distorsiones e intentar comprender por qué están apareciendo. Sin duda, una herramienta sencilla y potente para conocernos un poco más y reflexionar sobre nuestras habilidades «mejorables». Te invito a hacer el ejercicio y valorar el resultado. Recuerda que puedes valorar tantas habilidades o aspectos como desees y, por supuesto, trabajar en ellos para mejorar.