Ética y confianza profesional, ¿a quién pertenece una página de Facebook?

Ética y confianza profesional, ¿a quién pertenece una página de Facebook? La respuesta es, pertenece a Mark Zuckerberg 😉 pero no me refiero a eso en este post. Sigue leyendo…

 Hace unos días, asistí como lectora a un debate en un grupo de Facebook que logró sorprenderme desde el principio. En dicho debate se pedía opinión sobre qué se podía hacer con una cuenta de Facebook de un cliente que, al parecer, iba a paralizar el contrato (verbal) con dicha empresa o persona. En la pregunta se consultaba si debía este profesional «quedarse» o «bloquear» la cuenta de Facebook del cliente por el incumplimiento del contrato. Me pareció, como mínimo, bastante curioso y digno de reseñar y analizar en el blog, así como las respuestas (hubo de todos los tipos). Dicho sea de paso, el consultante aprovechó para intentar que le orientaran sobre los precios a cobrar por diferentes servicios y finalmente tuvo que indicar que el cliente no quería dejar el servicio (seguramente porque no ha leído los mensajes, cosa que haría de forma inmediata si conociese estos hechos). Me parece, sinceramente, que debemos tener en cuenta algunos puntos y cómo afrontar estas situaciones para actuar correctamente y no hacer daño en el sector por falta de experiencia o ética. 

¿Por qué me sorprendió tanto el mensaje?

En las formaciones y consultorías que llevo a cabo con clientes de empresas y pequeños negocios, siempre les indico que es un tema importante que conozcan en todo momento quién es el «propietario» de sus páginas en el caso de que éstas sean creadas por terceros. El motivo es encontrarse a profesionales que se incluyen en todo momento como administradores de la página y ante cualquier problema o desacuerdo, pueden quedarse con la propiedad de dicha página y bloquear el acceso a los clientes que han contratado el servicio.

Para entender mi postura al respecto deberemos abordar varios aspectos, el primero de ellos: ¿quién es el propietario de la página? 

El propietario de la página siempre es el cliente, la empresa o profesional que nos solicita el servicio. Nos han contratado un servicio y pagado por ello. Estamos creando una página que representa a una marca o empresa, por lo que ellos serán los propietarios del contenido. Una buena solución es que se pague un importe más alto el primer mes para cubrir el trabajo extra que nos va a suponer la creación de las cuentas. Una vez nos han abonado esta parte, la página es del cliente y debe tener posesión de  la misma.

En este caso de consulta en Facebook que os he comentado, ya se llevaba trabajando varios meses por lo que entiendo que la creación de la página ya se había pagado, otra cosa es que se anule el mantenimiento, pero eso no nos da derecho a eliminar todo el trabajo que ya se ha pagado previamente. 

En este momento pensaréis, los profesionales que os dedicáis a esto, que en ocasiones tener la propiedad de la página es lo que nos asegurará que nos paguen el servicio. Podemos estar como administradores desde el principio hasta que nos aseguremos que nos abonan dicho trabajo pero en el momento que esto sea así, la página no nos pertenece, sino que ya nos han pagado por lo que hemos hecho. Otra cosa es que tengamos un contrato para mantener los contenidos, pero la creación de la página en Facebook está abonada por lo que, en ningún caso nos pertenece ni podemos bloquearla. 

confianzaCreo sinceramente (espero vuestros comentarios si opináis de otra forma) que este tipo de prácticas nos perjudican mucho como profesionales porque la relación cliente – proveedor (como tantas relaciones en la vida) ha de basarse en la CONFIANZA.

Si nos contratan un mantenimiento mensual y dicho contrato se acaba rompiendo, eso no nos da derecho a bloquear esa página, porque le trabajo de creación ya se abonó en su momento. 

Debemos comprometernos, como profesionales, a cumplir unos criterios éticos. Siempre debemos intentar tener un contrato firmado donde se indiquen los procedimientos y los servicios contratados. Desde el primer momento se ha de abordar este tema y ha de existir una confianza de ambas partes. Para evitar problemas podemos negociar una parte del pago por adelantado al trabajo, a la hora de iniciarlo, de forma que nos aseguraremos que no nos veremos perjudicados, en este caso, por un cliente que no cumple su palabra.

En cualquier caso, usemos los diferentes tipos de perfiles de administrador para jugar con estos temas y no llevarnos sorpresas. Si eres una empresa o profesional, cumples los requisitos del contrato y pago  y contratas a un tercero para crear tu página en Facebook, exige ser administrador con todos los derechos, para evitar «sorpresas» de este tipo.

Facebook nos ofrece 5 posibilidades de administrador en las páginas (donde el perfil «Administrador» es el único que puede añadir y eliminar a otros administradores y fijar sus permisos):

administradores

¿Cómo nombrar nuevos administradores o cambiar perfiles?

Te lo cuento en mi post Cómo añadir una administrador a mi página de Facebook que acabo de actualizar con los últimos cambios de Facebook al respecto.

Espero que os sirva esta reflexión, la confianza es fundamental y muchos de estos comportamientos nos hacen daño a los profesionales que nos dedicamos a esto. Estoy cansada de oír «nos han engañado muchas veces con temas de redes sociales». Está claro que también hay clientes en los que se puede confiar más o menos, pero apuesto por la transparencia y que las cosas estén claras desde el primer momento.

Dicho esto, espero vuestros comentarios, a favor o en contra. ¡Estaré encantada de escucharlos!

 

 

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2 Responses to Ética y confianza profesional, ¿a quién pertenece una página de Facebook?

  1. Naiara 30/04/2015 at 12:03 PM #

    Estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo también leí ese debate y me sorprendió. El cliente paga por ese servicio por lo tanto es suyo y en ningún caso deberíamos apropiarnos de una página que no es nuestra. Además, ¿con qué objetivo? ¿Para qué querríamos esa página si no le vamos a poder dar uso? ¿Únicamente para fastidiar? Es meterse en problemas innecesariamente, además que te da muy mala imagen como profesional.

    No mola nada que un cliente abandone el servicio antes de tiempo (a mí también me ha pasado y jode mucho) pero ante eso lo único que nos queda es aguantarnos (sobre todo si no se ha firmado ningún contrato real) y a seguir buscando clientes nuevos!

    • Laura Mateo Catalán 30/04/2015 at 1:09 PM #

      Gracias Naiara por tu comentario!!! De acuerdo contigo. Por supuesto fastidia mucho que sea el cliente quién no cumple la palabra, pero esta forma de hacer las cosas perjudica, en primer lugar, a quien lo hace puesto que ese cliente hablará muy mal de su trabajo y sabemos que el poder de las recomendaciones es fundamental en este o cualquier sector. En segundo lugar perjudica al sector porque muchos clientes están cansados de que les «engañen» o no cumplan con lo pactado, por lo que dejan de confiar en estos medios y en los resultados y beneficios que pueden dar a su empresa.
      Sin duda, perjudica por todas partes. A veces puede ser difícil pero no es una buena opción.
      Gracias. Un abrazo, Laura.

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